martes 5 de mayo de 2009

PP: Sus propuestas contra la crisis

En la entrada anterior discutí las propuestas del PSOE para combatir la crisis económica. Vayamos ahora con el PP. Aquí pisamos en terreno bastante quebradizo porque ni Rajoy ni Montoro (que parece ser el que lleva la batuta hoy por hoy en el PP en cuanto a política económica, aunque quién sabe) se han esmerado demasiado en concretar sus ideas. Rajoy es un experto en decir que todo va mal, pero cuando se trata de decir cómo mejorarlo, nos quedamos en el mundo de la vaguedad. En fin, lo más que tenemos por ahora es un documento que apareció hace como un mes, y en el que se esbozan las propuestas del PP (en realidad no se trata ni de propuestas, sino de 'cuestiones a debatir'... a debatir, ¿por quién?). Algunas de ellas:


  • Primera: Austeridad. El documento propone limitar el crecimiento del gasto público al 2% en los años venideros. No concreta si en términos nominales o reales, ni cómo implementarlo (¿qué partidas del presupuesto crecen y cuáles no?). En todo caso, parece que ideas como presupuesto anticíclico y estabilizadores automáticos no van con estos señores.
  • Segunda: Reestructuración del Sistema Financiero. Aquí no dice nada concreto, sólo que hay que mejorar y hacer las cosas bien. Estamos de acuerdo, claro.
  • Tercera: Reforma Fiscal. Tal vez la propuesta estrella del PP y de Rajoy, y que le diferencia radicalmente de sus socios de centro-derecha europeos (que en general proponen aumentar el gastio público, no reducir los impuestos). En principio tiene un problema: Tiene un efecto multiplicador menor que el del gasto público (porque los impuestos que dejan de pagar las familias o las empresas no es seguro que se dediquen a consumir o a invertir, y mucho menos en tiempos de crisis). Ventaja: En principio, los consumidores y empresas saben mejor que nadie cuáles son sus prioridades. Por esta razón, si hay que elegir entre un gasto público que no se dedica a financiar bienes públicos esenciales (como mucho del gasto incluido en el plan E del gobierno), y una reducción de impuestos, casi prefiero lo segundo.

Ahora, no cualquier reforma, y ahí es donde entramos en problemas con las propuestas del PP. Primero, se propone aumentar la deducción por compra de vivienda habitual. Mal vamos. Por razones que son largas y que comentaré en otra entrada, esta deducción tiene (sea cual sea su cuantía) una justificación muy limitada. Debería haberse eliminado hace ya años. Segundo, propone mejorar la fiscalidad del ahorro a medio y largo plazo. Curiosa medida, si tenemos en cuenta que gran parte de la crisis actual está motivada por una caída del consumo. Tercero, se proponen una serie de medidas para reducir la carga fiscal de PyMES y Autónomos. Algunas parecen interesantes pero, ¿es que las grandes empresas no son importantes? ¿Debemos premiar a una empresa por ser pequeña?


  • Cuarta propuesta: Reforma Laboral. No se dice nada concreto, cómo ya nos tiene acostumbrados el PP en este respecto.
  • Quinta: Actualización del Pacto de Toledo. De nuevo nada concreto, sólo que se tiene que reunir.
  • Sexta: Reforma del Mercado Energético. Aquí la principal 'cuestión a debatir' es la creación de una Subcomisión de política Energética en el Congreso. Gran medida, que sin duda revolucionará el sector por sí sola.
  • Séptima: Mejora de la competitividad. Esta es una mescolanza de propuestas, algunas más concretas e interesantes que otras. Las dejo para una entrada futura.
  • Octava: Recuperación de la Unidad de Mercado. No sé que quieren decir exactamente con esto, pero proponen crear una Comisión Nacional de Unidad de Mercado, lo cual suena muy inquietante.
  • Novena: Reforma Educativa. Aparte de algunas vaguedades, se incluyen dos ideas interesantes: (a) Evaluación externa de alumnos y centros, (b) fomentar el aprendizaje del inglés. En todo caso, nada revolucionario. ¿Cómo quieren combatir el fracaso escolar? ¿Y mejorar las universidades?
En fin, hay más propuestas (algunas interesantes; otras absurdas, como el contrato de integración para los inmigrantes) pero no quiero aburriros. El tema es, simplemente, que tenemos un partido en la oposición que no tiene ideas o no se atreve a concretarlas. Y dicho esto, muy poco más puede añadirse.

martes 28 de abril de 2009

PSOE: Sus propuestas contra la crisis

Tengo que reconocer que cada vez estoy más desencantado con los dos grandes partidos políticos de nuestro país, por lo menos en cuanto a sus propuestas para resolver los problemas de nuestra economía. Aquí me centraré en el PSOE.


Tenemos un problema grave de caída del consumo, derivado de dos causas. Por un lado, muchos trabajadores han perdido su empleo y con ello han sufrido una reducción significativa de sus ingresos presentes. Por otro lado, muchos trabajadores tienen expectativas muy pesimistas sobre sus ingresos futuros, y eso les lleva a ahorrar más que antes. Al ser generalizada, esta reducción del consumo lleva a una reducción de la producción, la inversión y del empleo ... y así se retroalimenta el pesimismo inicial. Es fundamental salir de este ciclo regresivo.


¿Qué ha propuesto el PSOE en este sentido? Básicamente, el gobierno ha incrementado el gasto público con políticas como el Plan E o la agilización del gasto en infraestructuras previsto en el PEIT. La esperanza es que, al incrementarse la renta presente de aquellos que consigan empleo, aumente el consumo, y con ello el empleo... y eventualmente mejoren las expectativas de los ciudadanos.

Pero no está claro por qué esto debería ser así. En primer lugar, estos empleos son claramente de una duración limitada, con lo cual su efecto sobre las expectativas es dudoso. Si consigo un trabajo de seis meses pero luego sé que me volveré a quedar en el paro, es dudoso que consuma demasiado. Más bien ahorraré para el futuro. En segundo lugar, el gasto se está dedicando a proyectos con un efecto muy dudoso sobre la productividad, y por ello es más que probable que no incentiven a las empresas a contratar más trabajadores.

Por ejemplo, muchos de los proyectos financiados (8000 millones de euros) con el fondo estatal de inversión local del Plan E son básicamente aquellos proyectos que los municipios habían desechado realizar en años pasados, por no ser prioritarios. Ahora han sido desempolvados porque el gobierno ha ofrecido financiación para cualquier cosa que creara empleo, y se ha dado un plazo muy limitado para que los ayuntamientos presentaran sus proyectos (lógico por otra parte, porque se quiere gastar cuanto antes). Exagerando, el plan E sirve para financiar pipí-canes y levantar aceras. No digo que sean cosas inútiles, pero su efecto es muy, muy limitado.


Por otro lado, la mayoría de los proyectos de infraestructuras que quedan por realizar del PEIT son sin duda de una eficiencia muy limitada, y sólo justificables por un, a mi entender, mal entendido concepto de igualdad regional (como Barcelona tiene AVE, pues entonces todos tienen que tener AVE). El mapa de carreteras del PEIT (ver gráfico 29) lo dice todo, porque se proyectan autovías por zonas practicamente despobladas, como la de Ciudad real a Badajoz. Y con el AVE más de lo mismo. Otras políticas (como la devolución de los 400 euros en el IRPF) han podido tener cierta justificación, pero no parece que se hayan implementado correctamente.


¿Propuestas? Necesitamos políticas que incrementen la productividad de los trabajadores, y así favorezcan la búsqueda de empleo de calidad. Por ejemplo, dedicar más recursos a la formación de los desempleados en aquellas tareas que sean más demandadas.

miércoles 15 de abril de 2009

Eutanasia: El caso Englaro


Eluana Englaro era una mujer italiana que permaneció 17 años en estado vegetativo, tras un grave accidente de tráfico. Durante este tiempo fue alimentada e hidratada artificialmente, hasta que el pasado mes de Febrero se le retiró el tratamiento y falleció poco después.

En su juventud, previamente a este accidente, Eluana había expresado de manera circunstancial a familiares y amigos que no deseaba que su vida se mantuviera de ese modo artificial en caso de que ocurriera alguna tragedia. El tribunal Supremo italiano reconoció este hecho y autorizó la suspensión del tratamiento.

La Iglesia Católica (y el gobierno de Berlusconi), sin embargo, se opuso a esta suspensión y la criticó duramente. Lo primero que quiero decir sobre esto es que me parece perfecto que la Iglesia exprese sus ideas, faltaría más. Lo segundo es que la Iglesia católica fue coherente con su ideario al oponerse a la suspensión del tratamiento de Eluana (tanto si ésta deseaba la suspensión como si no). El catecismo de la Iglesia católica claramente prohibe la eutanasia con el argumento de que (apartado 2277):


" [...] una acción o una omisión que, de suyo o en la intención, provoca la muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad de la persona humana y al respeto del Dios vivo, su Creador. "


Aunque la admite si los tratamientos no sirven para evitar la muerte (en el corto plazo, se entiende), como se expresa en el apartado 2278:

"La interrupción de tratamientos médicos onerosos, peligrosos, extraordinarios o desproporcionados a los resultados puede ser legítima. Interrumpir estos tratamientos es rechazar el ‘encarnizamiento terapéutico’. Con esto no se pretende provocar la muerte; se acepta no poder impedirla. Las decisiones deben ser tomadas por el paciente, si para ello tiene competencia y capacidad o si no por los que tienen los derechos legales, respetando siempre la voluntad razonable y los intereses legítimos del paciente. "

En general, el catecismo condena el suicidio (tanto asistido como no asistido) con el argumento de que (apartado 2280):

"Cada cual es responsable de su vida delante de Dios que se la ha dado. El sigue siendo su soberano Dueño. Nosotros estamos obligados a recibirla con gratitud y a conservarla para su honor y para la salvación de nuestras almas."

Como he dicho, me parece muy bien que la Iglesia exprese sus ideas y que indique claramente a los creyentes lo que es correcto. Ahora bien, ¿cuál es la racionalidad detrás de este ideario? Aunque este es un asunto siempre complejo, querría dar dos apuntes breves para un debate:

Primero, prohibir de manera prácticamente absoluta (salvo los escasos resquicios del mencionado apartado 2278) la eutanasia consentida es incoherente con la preservación de la vida. Dado que los recursos de toda sociedad son escasos, aquellos recursos destinados a preservar una vida en estado vegetativo son recursos que se detraen para causas con (frecuentemente) mayor tasa de éxito en cuanto a preservación de vida. El ejemplo de Eluana es bastante significativo, dado que su tratamiento fue financiado por el hospital religioso en el que pasó aquellos 17 años. Ese dinero podría haberse destinado a alimentar niños desnutridos, por poner otro ejemplo de una causa con mayor éxito esperado.

Segundo, para aquellos que piden prohibir por ley el suicidio asistido (toda eutanasia consentida es esto): Teniendo en cuenta que la justificación moral de esta prohibición descansa en la existencia de Dios (ver apartado 2280), ¿tiene sentido extender esta prohibición a todo el mundo? ¿Por ejemplo, por qué debe prohibirse la eutanasia consentida a los fieles de otras religiones que no prohíban el suicidio, agnósticos y ateos? Para mí sería, salvando las distancias, como aquellos países musulmanes donde se prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas: Prohibir algo porque la religión mayoritaria lo prohíbe, independientemente de que alguien sea creyente. ¿Tiene esto alguna lógica? Yo tengo mis dudas.

domingo 5 de abril de 2009

La quiniela


Tras el cansancio expresado de manera más o menos rotunda por el ministro Solbes en los últimos meses, han ido creciendo las especulaciones sobre una próxima remodelación del gabinete. Al parecer, Solbes no sería el único que podría dejar su cargo, sino que Zapatero podría aprovechar para cesar a otros ministros también agotados (como la vicepresidenta de la Vega) o a algunos que han recibido numerosas críticas (M. Álvarez, la ministra de Fomento, o Moratinos, el ministro de Exteriores).


Algunos de los recambios con los que se especula son Chaves, el presidente de la Junta de Andalucía, para Economía y José Blanco para Fomento. Hasta ahora no son más que cábalas periodísticas, pero a mi entender serían nombramientos bastante sorprendentes. Se trata de figuras que no destacan precisamente por ser líderes de ideas, que es justo lo que necesitamos en este momento de crisis, y dudo que sirviesen para que Zapatero remontase la popularidad de su gabinete. ¿Habrá cambios y, si es así, quiénes caerán y entrarán? Se admiten apuestas.

jueves 19 de marzo de 2009

Gestionar mejor el agua


Ni los embites de la actual crisis ni este invierno lluvioso, nos deben hacer olvidar que España tiene un grave problema con el agua. Las sequías son habituales, la población crece (sobre todo en zonas donde llueve muy poco, como la costa mediterránea), y el cambio climático no se prevé que nos favorezca en este sentido (aunque las previsiones a largo plazo sobre precipitaciones son especialmente difíciles, y por tanto debemos tomarlas con cuidado, se ha llegado a vaticinar un descenso de hasta el 20% en la precipitación media en 50 años).

Una buena gestión del agua debería garantizar, al menor coste social posible, una cantidad mínima de agua potable diaria a (1) todos los habitantes actuales y a (2) los habitantes futuros.


Para lo primero es fundamental que las empresas que abastecen de agua a los consumidores sean eficientes. Para ello hay que incentivar a las empresas (públicas o privadas, este punto no parece fundamental), fijando precios del agua remuneradores y castigándolas (con pérdidas de la licencia si son privadas, o despido de los gestores, si son públicas) si no realizan un mantenimiento razonable de las conducciones (donde las pérdidas de agua, hoy por hoy, siguen siendo cuantiosas).


Para lo segundo (garantizar el abastecimiento futuro) es fundamental evitar el despilfarro. Y para ello son necesarias dos cosas al menos: (1) Concienciación y (2) que el precio del agua recoja los costes de produccíon (costes de transporte, tratamiento, almacenamiento, medioambientales, así como la eventual depuración tras su uso). En general, no parece justo que alguien consuma agua si la valora en menos dinero de lo que le cuesta a otros producirla (puede contra-argumentarse que un individuo con renta baja no puede acceder ni siquiera a un mínimo bienestar si el agua es cara, y que todo ciudadano debería tener asegurado un bienestar mínimo. Estoy de acuerdo, pero el problema puede solucionarse mejor garantizando una renta mínima a los ciudadanos, sin tocar los precios).


Las políticas actuales del agua hablan algo sobre precio, pero hacen poco en este sentido. En general, el precio del agua está muy subvencionado en España y los políticos no parecen dispuestos a cambiar esto, pese a lo que recomienden los expertos. Por ejemplo, en todo el debate sobre el famoso trasvase del Ebro que aparece en la imagen (parte fundamental del Plan Hidrológico Nacional del anterior gobierno del Partido Popular; todavía aparece en el programa de este partido), se ha discutido muy poco cual sería el precio final al que se vendería ese agua. Dadas las cuantiosas inversiones requeridas para construir el acueducto (así como los costes medioambientales), el precio del agua debería ser muy alto para que la inversión fuera socialmente rentable. Y dado que un precio alto conllevaría una demanda bastante reducida, es obvio que los proponentes del PHN pensaban en precios subvencionados. En otras palabras, en favorecer el despilfarro del agua. Por supuesto, esto no es privativo del PP. Un ejemplo proveniente del PSOE lo encontramos en Andalucía, donde se busca fijar un precio único para el litro de Agua en toda la comunidad: ¡Como si el agua que viene de un manantial cercano en la montaña costase lo mismo que el agua desalada! Lo que hay que ver....

miércoles 11 de marzo de 2009

Bolonia y las Humanidades


Una gran parte del (mayormente desinformado) movimiento en contra del Proceso de Bolonia se ha concentrado en las Humanidades. A propósito de esto, me gustaría debatir algún punto que suele aparecer en las discusiones sobre este asunto.


1. El mercado no demanda estudiantes de Humanidades: Sin apoyo público desaparecerán. Falso. Los estudios de humanidades existen en países (como Estados Unidos) donde las universidades son mayoritariamente privadas y las tasas académicas muy elevadas. Más aún, algunos de los mejores departamentos de humanidades se encuentran en esos países. Los licenciados y doctorandos de estas universidades encuentran trabajo en instituciones culturales (museos, fundaciones), investigando, enseñando, etc.


Lo que sí es cierto es lo siguiente: El mercado español no demanda (o les paga muy mal) tantos estudiantes de humanidades como en la actualidad (124.000 alumnos), y sobre todo con una formación pobre. Conclusión: Las humanidades deben reducirse de tamaño (proceso que ya ha venido ocurriendo de manera natural por la reducción año tras año en el número de matriculados) y reconvertirse, ofreciendo aquellos estudios que tengan salidas laborales.


2. Las Humanidades aportan un pensamiento crítico, algo que el mercado no demanda. Entiendo por pensamiento crítico lo siguiente: Saber discernir, a la hora de acometer un problema, las alternativas existente y los pros y contras de cada una. Si esto es así, ¿de veras hay alguien que se crea que el mercado (empresas, sector público, etc.) no demanda esta habilidad?

Por supuesto, cada licenciatura se especializa en la resolución de una serie de problemas, no de cualquier problema. Por eso no le pedimos a un estudiante de filología hebrea que tenga pensamiento crítico sobre cómo luchar contra las consecuencias negativas del cambio climático, por ejemplo. Pero hecha esta salvedad (hay diferentes tipos de conocimiento), es obvio que las (buenas) empresas y las instituciones públicas demandan capacidad para pensar críticamente.
3. Aunque algunos estudios de humanidades no tienen (casi) salidas laborales, sirven para desarrollar facultades intelectuales. Por ejemplo, algunos afirman que estudiar latín es muy bueno porque es como resolver rompecabezas, amuebla la mente, etc. Tal vez, ¿pero no sería mejor estudiar algo que desarrolle esas facultades y al mismo tiempo tenga salidas laborales? Por ejemplo, si aceptamos la premisa de que estudiar idiomas 'amuebla la mente', ¿para qué estudiar uno que está muerto? ¿Por qué no estudiar francés? En fin, bienvenida sea la desaparición del latín de los estudios de secundaria.

jueves 26 de febrero de 2009

¿Quién debe gobernar?


En las elecciones autonómicas gallegas del próximo 1 de Marzo es posible que un partido (el PP) saque el mayor número de escaños, pero sin llegar a la mayoría absoluta. Esto ya ocurrió en los pasados comicios, donde el PP obtuvo 37 escaños (la mayoría absoluta está en 38), mientras que PSE y BNG obtuvieron 25 y 13 respectivamente.


Si estos resultados se repiten, ¿quién debería gobernar? En una entrevista reciente en El País, Alberto Núñez Feijoo (candidato del PP) propone que debería gobernar la lista más votada:


"Pregunta: ¿Cuál es la clave para la mayoría absoluta?


Respuesta: Estará en muy pocos votos. Este Gobierno no ha convencido, Galicia no quiere que se repita el bipartito. Si por un conjunto de votos el PP no saca la mayoría, significará lo mismo, que Galicia no quiere este Gobierno. Yo sería incapaz de presidir la Xunta si tengo en la Cámara cuatro años más a un partido y a un candidato que me ha ganado las elecciones. La vez pasada se justificó con que el PP llevaba 16 años y era la oportunidad para un cambio político. Si ese cambio no es revalidado en las urnas, la justificación no vale. Y si el pueblo le da la mayoría de escaños a una fuerza que no está en el Gobierno, ese Gobierno entiendo que, aunque legalmente pueda seguir, éticamente no puede seguir."


Bueno, como vemos el señor Núñez Feijoo no explica porque no es ético que gobiernen los otros dos partidos (PSE y BNG) en estas condiciones. Simplemente dice que (1) él no lo haría y que (2) Galicia no querría tal gobierno. Lo primero me parece irrelevante y lo segundo es simplemente falso: Si el PSE y BNG obtienen en conjunto más votos que el PP (como ocurrió en el 2005: 52,5% contra 45,8%), está claro que la mayoría de los gallegos prefieren un gobierno PSE-BNG (los votantes ya saben que está coalición se revalidaría en este caso) que un gobierno en solitario del PP. ¿O a qué se refiere cuando dice 'Galicia no quiere este Gobierno'? ¿Es que el senor Núñez Feijoo está en contra de que salga elegido lo que la mayoría absoluta de los votantes gallegos prefieren?


La idea de que gobierne el partido con más votos (incluso aunque carezca de la mayoría absoluta) no es nueva en el PP: Rajoy propuso hace poco tiempo una reforma en este sentido de la ley electoral. Otra peregrina idea que de nuevo revela la falta absoluta de ideas por parte del líder del PP. En breve, la idea es absurda por dos razones: (a) Puede conducir a resultados antidemocráticos, como he indicado, y (b) puede generar gran inestabilidad y parálisis política, al poner en el poder a un partido que sea incapaz de llegar a acuerdos con el resto de formaciones.